
En la laguna de Torregorda pude observar entre la vegetación una pareja de Calamones comunes Porphyrio porphyrio acompañados de cinco pollos de menos de una semana de edad. A pesar de la espesura disfruté de la delicadeza con la que los adultos alimentaban a sus crías con pedacitos de los tallos tiernos de las eneas Typha latifolia que sujetaban con una de sus patas.
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