Aprovechando los coletazos del temporal y que había quedado con Manuel Jiménez y Dani Maza para realizar el seguimiento de la población de Cotorras ArgentinasMyiopsitta monachusMonk Parakeet en la ciudad de Cádiz me acerqué a la Caleta para realizar avistamiento de marinas. La fuerza del viento reinante de componente Norte embravecía con grandes olas el estado de la mar. Pese a buscar con insitencia, a lo largo de la mañana, paíños y falaropos no se dejaron ver, tampoco alcas y pardelas, sí págalos parásitos y grandes. Los alcatraces lo hacían en la lejanía siendo pocos los que volaban próximos a la costa como hacían charranes patinegros. entre lo más singular un bando de algo más de una treintena de ánades rabudosAnas acutaPintail. Todas las aves hacia el norte.
Con unas horas por delante, mientras la marea va subiendo, descubro un trío de correlimos oscurosCalidris maitimaPurple Sandpiper comiendo en las rocas mientras a mis espaldas escucho el reclamo del bisbita costero sin llegar a poder localizarlo en vuelo.
Aún siendo de agradecer la distancia de confianza que muestran los correlimos oscuros la fuerza del viento no permitía muchas florituras a la hora de fotografiarlos.
Durante el seguimiento de las cotorras argentinas tuvimos ocasión de localizar un ejemplar de Cotorra de KramerPsittacula krameriRose-ringed Parakeet, fue su sonoro reclamo quein nos puso en alerta antes de localizarla algo nerviosa en un árbol ante la presencia de un gato.
Otras especies pudieron ser oídas o vistas durante el recorrido por el Parque Genovés y Alameda Apodaca: mirlo común, tórtola turca, petirrojo, curruca capirotada, gorrión común,... mientras gaviotas patiamarillas y sombrías planeaban como cometas sobre la arboleda y entre las que el ojo de Manuel pudo descubrir la presencia de un halcón peregrinoFalco peregrinusPeregrine Falcon que por su tonalidad blanquecina pudiera corresponder a un ave norteña de la ssp. calidus.
Entrada la tarde, la lluvia quiso dar una tregua. Incluso se abrieron algunos claros por los que tímidamente asomaban los rayos del Sol poniente. Fue tan agradecida esa luz que pude disfrutar de una de las aves más admiradas por los ornitólogos. Se trataba de un joven halcón que estaba posado en la primera de las grandes torretas de transporte de electricidad que jalonan la Bahía de Cádiz junto al puente León de Carranza a la salida de la ciudad de Cádiz. Con la guía* en mano dudaba en su identificación segura. Pensé en un halcón peregrino con un plumaje raro.
Tras consultarlo en un foro especializado en rarezas, la especie fue apuntada como Halcón peregrino "nórdico"Falco peregrinus calidus. Se distribuye por toda la tundra, desde el norte de la península escandinava hasta el extremo nororiental de Siberia. Su población migra realizando largos desplazamientos hacia el sur hasta el África central.
Este jovenzuelo, ya en su segundo año calendario, me deleitó con varios lances de caza. Ninguno sin éxito. Sus presas potenciales en este caso, gaviotas patiamarillas tanto adultas como inmaduras y algún que otro cormorán grande. Si el ave tenía hambre se le notaba cierta inexperiencia, al menos realizó una decena de intentos cambiando contínuamente de objetivo.
Esta gaviota sombríaLarus fuscus descansaba solitaria próxima a Santibáñez
Continué la ruta con el Saco interior de la Bahía a mi izquierda. Muchos de los somormujos lavancos invernantes permanecen aún en la zona. Se ven ya pocos zampullines cuellinegros y la mayoría de las gaviotas cabecinegrasLarus melanocephala han tenido que partir hacia sus colonias de cría. La marea iniciaba la bajamar y en la planicie rocosa de Santibáñez una elegante garceta común y una gaviota sombría que aceptaron posar para unas fotos. Más lejos un nutrido bando de correlimos tridáctilos y comunesCalidris alba y C.alpina.
Garceta común Egretta garzetta
* Guía de Aves. (Mullarney-Svensson-Zetterström-Grant) Ed.Omega