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18.1.20

Rumanía III - Octubre 2019

DÍA 4. MARTES 23 DE NOVIEMBRE

Como en los precedentes, el día amaneció despejado, con temperatura fresca. Nubes y viento no aparecieron en las siguientes horas. Así que el tiempo climatológico fue agradecido en toda la jornada.

Ruta día 23/11/2019

Tras un desayuno de "mierda" marcharíamos hacia la primera ruta prevista, no sin antes pasar por el LIDL de Zarnesti para aprovisionamiento de víveres.



RUTA 1 POIANA NARCISELOR - Reserva Natural Dumbrava Vadului.

A menos de una hora, se encontraba La Reserva Natural Poiana Narciselor. Si bien no estábamos en Mayo, la fecha más apropiada para ver los narcisos en flor, sí aventurábamos que en su bosque maduro de robles pudiéramos localizar alguno de los pícidos singulares de la región entre otras especies.


Si bien la distancia era corta, hicimos una parada intermedia aprovechando la concentración de estorninos pintos (unos 2000), grajas y grajillas en unas parcelas de cereal cosechado. La presencia de carrizo en sus linderos nos hizo tener la posibilidad de intentar ver o escuchar bigotudos. Nos adelantamos a pie Ricardo y yo. Fugazmente vi tres perdices pardillas en vuelo que se posaron sin tiempo para que la vieran el resto del grupo. El reclamo de bigotudo lo usamos un rato pero sin éxito.


Corneja cenicienta © Rafa García
Abedules ®

Llegados al bosque de la reserva Natural tuvimos el grato recibimiento de un ligero corzo que desapareció raudo entre el arbolado. Antes de adentrarnos en el denso bosque, en los claros con arboles dispersos grupos de zorzales charlos, pinzones vulgares, arrendajos comunes y urracas ponían la nota de color, mientras algunas cornejas cenicientas, altivas, se encarmaban en las más altas ramas puntisecas.


La luminosidad y claridad del día hizo que nos embargasemos de las luces y colorido del bosque.


Picamaderos negro © Rafa García

Momento picamaderos negro ©
Sin embargo, el primer sobresalto fue del todo negro aunque muy gozado por parte del grupo. No podía ser otro que el pito o picamaderos negro el que hiciera acto de presencia por unos minutos posándose y aferrándose a los troncos del arbolado y a escasos metros de nosotros. No obstante, la brevedad de su posada harían inútil cualquier intento de documentarlo fotográficamente. En nuestra retina queda.




A nuestros pies, alguna fauna se dejó ver, bueno el compañero Paco vio fauna a nuestros pies. Nos alertó de una rana ágil Rana dalmatina cuya área de distribución en la Península Ibérica queda relegada a las provincias de Navarra, Álava, Vizcaya y Burgos. Así que fue una cita de interés para todos.




A veces, había que mirar al suelo para sortear obstáculos, obstáculos como ramas o troncos caídos que pudieran ocasionar alguún tropiezo y lesión consiguiente. Ello favoreció el hallazazgo de algunas setas en las cortezas o bien entre la hojarasca.


Había que dedicarle tiempo a los pícidos así que tomamos posición a la espera tanto de escuchar sus reclamos como de verlos.






Mientras se esperaba había tiempo para selfies, fotos robadas...


Pico mediano © Rafa García
Pico mediano © Rafa García
Pico mediano © Rafa García
Tuvimos recompensa y, al menos, el pico mediano se dejo ver, escuchar y fotografiar para que fuese documentado. Vimos y oímos tambien pico picapinos. Aún así quedaba tiempo y días para intentar otros picos.



De regreso localizamos un tronco con evidencias de haber sido objeto de labores de construcción de nidos por parte de algún pico cuidadoso en su ejecución.
 


Tocaba almorzar y así lo hicimos. Mientras, seguíamos apuntando observaciones. Carboneros comunes, pinzones vulgares, charlos, trepadores azules, urracas, arrendajos y busrados ratoneros entre otros amenizaban la comida. 

RUTA 2 Complejo piscícola de Dumbravita - Zona RAMSAR

Visitar una zona húmeda, generalmente, es un buen aliciente para poder disfrutar de un buen número de especies, máxime en humedales como lagunas, lagos o embalses de reducida extensión. En este caso, nuestro paso por este espacio natural/artificial no defraudó.


Nutrido grupo anátidas: tarro blanco, ánade azulón y friso, cuchara, cerceta común, porrón europeo y moñudo, silbón europeo y ánsar careto, esta última especie, con dos ejemplares en el agua pero de la que observamos un par de bandos en migración de 25 y 115 aves, respectivamente.

Otras acuáticas presentes fueron somormujo lavanco, zampullín común, focha común, archibebe común, aguja colinegra, agachadiza común, avefría europea, martín pescador, cormorán grande y gaviota reidora, patiamarilla junto a las primeras gaviotas del caspio observadas en el viaje.

Sin embargo la observación más interesante la alertó Ricardo al localizar dos colimbos árticos, que fueron bimbados para casi todo el grupo.

BRASOV



Con la atardecida, de regreso, decidimos cruzar la ciudad de Brașov, capital del distrito que lleva su nombre.


No fue una visita turística aunque la cruzamos y la observamos detenidamente desde uno de los miradores habilitados en la carretera E1 que nos llevaría a Rasnov.

La noche se nos echó encima en los últimos kilómetros mientras transitábamos por una carretera arropada por densos bosques que nos invitaba a realizar breves paradas para intentar la escucha de alguna rapaz nocturna. En una de ellas, nos sobrevoló a corta distancia una nocturna que no pudimos fotografiar pero que por su tamaño valoramos la posibilidad de que fuera un Cárabo uralense Strix uralensis.





Ya, en Villa Laura, tiempo para cenar antes de realizar un último intento a las nocturnas.

Decidimos ir, una vez más, al sendero Valea Prapastiilor en el PN Piatria Craiului. La noche cerrada y sin luna, unida a la ausencia de contaminación lumínica favorecía la contemplación de un extraordinario cielo estrellado anhelado desde hace muchos años.

Ante la ausencia de posibles reclamos de rapaces nocturnas, brevemente y en silencio, alternábamos las llamadas grabadas tanto del cárabo uralense como del mochuelo boreal (también conocido como Lechuza de Tengmalm).


A los pocos segundos de estar reproduciendo el mochuelo boreal esperando oir el ulular repetitivo de esta especie escuchamos un sonido inquietante que no nos dejó indiferentes. No teníamos conocimiento, en esos instantes de quién fuera el autor de tales reclamos tan disonantes y a veces tétricos, máxime en el entorno que nos envolvía y estando en tierras del famoso condado de Transilvania. Pero nada de elucubraciones vampirescas, esperamos a que se repitieran las voces para intentar grabarlas, no se produjeron, pero sí pudimos registrar unos segundos con varias llamadas que finalmente pudimos determinar de que procedían de un cárabo común Strix aluco.

  

19.12.19

Rumanía II - Octubre 2019

DÍA 3. MARTES 22 DE NOVIEMBRE


Desayuno buffet
Con un rico y variado desayuno by Francis arrancábamos el día. Nos quedaba por delante una intensa jornada con nuevas observaciones y algún que otro sobresalto.



RUTA 1. PN Piatra Craiului--sendero Valea Prapastiilor

© Ricardo Campos



A las 9:30 comenzamos a pie la ruta por el sendero Valea Prapastillor. Si bien la temperatura era fresca y agradable, la estrechez del valle al inicio del camino, entre verticales y lisas parédes rocosas, favorecía el efecto Venturi generando un viento que aumentaba la sensación de frío. En mi caso, me descolgué del grupo para abrigarme con el forro polar que llevaba en la mochila. Mientras terminaba de acomodármelo escuché un chasquido unos metros más arriba, se trataba de un desprendimiento de piedras y que escuchaba cada vez más cerca. El arbolado me impedía ver por donde descendían las piedras hasta que de pronto pude ver una piedra, no más grande de un puño, que rauda alcanzaba el suelo rebotando hacia mí cara y que, por puro acto reflejo, pude esquivar sin creermelo. Algo nervioso cogí la mochila para proseguir y alcanzar al grupo.

Carbonero palustre © Meli
Observé que Meli y María Jesus estaban paradas absortas con las evoluciones de un carbonero palustre que descendió casi a sus pies para capturar algo del camino y del que no dudaron en tomarle una foto con el móvil.

Carbonero palustre © Rafa García
Carbonero palustre © Rafa García
Alcancé a Chari y Chema que estaban en la tarea nada fácil de fotografiar, al menos en mi caso, uno de tantos carboneros palustres que de vez en cuando se dejaban observar en el recorrido.

Agateador euroasiático © Rafa García
Agateador euroasiático © Rafa García
Mientras apareció en escena otra interesante especie ascendiendo por el tronco de un joven arce, un agateador euroasiático Certhia familiaris. No pude sino, documentar el ave mediante digiscoping a tenor de la escasa luz y distancia.

© Pablo Ortega

Seguimos con la ruta y alcanzamos al resto del grupo, que habían parado en nuestra espera. Ricardo nos apuntó la interesante observación de un reyezuelo sencillo Regulus regulus para que quedase recogida en la lista final de aves observadas en el día y que Chema iba dejando constancia en Observado.

Chocha perdiz capturada para el Cuaderno de Campo © Rafa García
Tuvo que ser en las coordenadas geográficas 45.523, 25.271 cuando bajo la cubierta del hayedo escuché a la hojarasca tras el levantamiento de un ave que no logré identificar de primeras. La incognita se despejó rápidamente con el batido de alas del ave en cuestión que asomó sobre las copas del arbolado cruzando la zona libre dejada por la vertical del camino. Su cuerpo rechoncho, compacto y su largo pico no generó ninguna duda y tuve ante mis ojos mi primer avistamiento en libertad de chocha perdiz o becada Scolopax rusticola ansiado por muchos años. Aún, sin embargo, con ganas de verla cerca de casa.
Lástima que me había adelantado al grupo y no pudieron disfrutar de su breve observación, aunque los tenía a mis espaldas unos metros más atrás y el ave pasó sobre sus cabezas.


Mientras comentaba a Ricardo, Chema, Paco, Francis y Pablo, que venían juntos, la reciente observación pudimos escuchar un inesperado desprendimiento de rocas. Chari, Meli y Maria Jesús que venían rezagadas también lo escucharon y tuvieron que echar a correr hacia nosotros pues podrían ser alcanzadas por el rodar de las rocas que parecían bajar por la ladera que tenían a su izquierda mientras parecían toparse con ramas y troncos del arbolado. Poco a poco el ruido fue debilitándose y no llegó a alcanzar ninguna roca el camino. Fue un momento de nervios y preocupación. Todo quedó en otro susto. La señal de peligro de desprendimientos al inicio de la entrada al Parque Nacional parecía ser premonitoria.   

Cueva junto al sendero © Rafa García
 

Pablo © Ricardo Campos

Paco, Francis, Meli y Maria Jesús en la distancia. Asomando Pablo © Ricardo Campos

Paco © Ricardo Campos
© Ricardo Campos

Aún así continuamos un tramo más del sendero antes de iniciar el regreso. Las zonas con paredes rocosas verticales las habíamos dejado atrás sin ocasión de poder localizar y ver el codiciado Treparriscos Tichodroma muraria.


La suerte, sin embargo, estuvo de nuestro lado. Cuando llevábamos la mitad del trayecto de vuelta y estando yo cerrando el grupo, pude ver a contraluz la silutea en vuelo mariposeante del treparrisco al tiempo que alertaba a los compañeros a localizarlo y seguirlo. Se posó a alimentarse en una de las paredes que teníamos a la izquierda.

Treparriscos © Rafa García
Momento Treparriscos © Meli

Observando al treparriscos © Rafa García
Costaba localizarlo a la altura en que se encontraba pero se portó y todos, a través de binoculares o compartiendo el telescopio, pudimos contemplarlo y ver lucir sus paneles alares rojizos.  





Esta ansiada observación hizo que el tramo de sendero restante se hiciera más agradecido esperando la llegada al punto de avituallamiento en su inicio.


Entre bocado y bocado y con el entorno natural que nos embargaba algunas observaciones de interés.

Carbonero palustre © Rafa García
Carbonero palustre © Rafa García
Los carboneros palustres parecen tener pautada la búsuqda de alimento en las mesas del área recreativa y se afanaban en buscar algo nutritivo.



A nuestras espaldas escuché ruido de hojarasca. pude localizar los movimientos de una ardilla roja, avisando al resto de compañeros para que la pudieran disfrutar aunque apenas se mostró al descubierto. Mientras en el cielo azul se localizaron un busardo común y una pareja de halcones peregrinos.

RUTA 2. Dâmbovicioara

Partimos, tras el almuerzo, hacia el área de Dâmbovicioara en busca de paisajes donde teniamos conocimiento de observaciones de osos recientemente.

Castillo de Bran
En el camino cruzamos la ciudad de Bran, famosa turísticamente por el castillo fortaleza allí ubicado y que se ha relacionado con el personaje ficticio de Drácula.

Tras abandonar la carretera E574 tomamos la 730, una vía estrecha, tortuosa y asfaltada por momentos que discurría por zonas abiertas entre pequeñas áreas arboladas. El tránsito de vehículos era escaso y no temimos por encontrarnos con alguno en sentido contrario.

Carbonero común © Rafa García
Arrendajo común © Rafa García
Cuervo grande © Rafa García
Antes de llegar al punto de destino, tuvimos que estacionar el vehículo para proseguir los 700 metros restantes a pie en una pequeña ascensión por una vereda. Fue en este tramo cuando Chari, Maria Jesús y Meli marchaban juntas y varios mastines de una parcela aledaña decidieron aproximarse a la carrera y ladrando hacia donde se encontraban, aunque el vallado de madera freno su carrera no dejó de ser su segundo susto del día.

Colirrojo tizón © Rafa García
Pito real ♂ © Rafa García
Cuervos grandes, arrendajos comunes, herrerillos comunes, colirrojos tizones, carboneros palustres y comunes, camchuelos comunes, lavanderas blancas y pito reales fueron algunas de las especies de aves observadas.


Estuvimos apostados un buen rato contemplando el paisaje a la espera de observar algún movimiento que nos indicase la presencia de osos. La zona era buena como así nos lo hizo saber uno de los paisanos mientras estabulaba sus caballos.

Gorrión molinero © Rafa García
Caía la tarde y había que regresar. En el camino, las luces del atardecer nos despedía con estampas bucólicas donde los diferentes caseríos de madera iban poniendo las notas de color mientras los grupos de gorriones molineros se disponían a ir a dormidero.

 
Tallarines a la carbonara by Francis
Si bien llegamos con la noche puesta a nuestro alojamiento, tras la buena cena que nos preparó Francis algunos nos decidimos por aprovechar algunas horas en las zonas boscosas cercanas para intentar la escucha de posibles rapaces nocturnas. No nos alejamos muchos y los lugares escogidos no depararon ninguna sorpresa. Sí muchos ladridos de perros por doquier.

La lista de aves observadas esta jornada, la pasaríamos a nuestros cuadernos de campo al día siguiente, antes del desayuno y quedaría como sigue:

Busardo ratonero - Gavilán común - Halcón peregrino - Paloma cimarrona - Pito real - Pico picapinos - Lavandera blanca - Colirrojo tizón - Zorzal real - Mirlo común - Mosquitero común - Carbonero común - Carbonero garrapinos - Herrerillo común - CARBONERO PALUSTRE - Trepador azul - TREPARRISCOS - Urraca - REYEZUELO SENCILLO - Arrendajo común - Grajilla occidental - GRAJA - CORNEJA CENICIENTA - Cuervo grande - Estornino pinto - Gorrión molinero - Pinzón vulgar - Camachuelo común - Chochín común - Cernícalo vulgar - CHOCHA PERDIZ