4.5.12

Viaje Ornitológico Finlandia - Noruega IX

16 de abril.- Continuación

Batsfjord © Rafa García

Llegamos a la localidad de Batsfjord, el entorno natural de su fiordo y bahía ofrecía espectaculares e impresionantes vistas.

Gaviotas descansando a la entrada de Batsfjord © Rafa García
Río Storelva a su paso por Batsfjord © Rafa García
Fiordo de Batsfjord © Rafa García
Fiordo de Batsfjord © Rafa García
Fiordo de Batsfjord © Rafa García
Fiordo de Batsfjord © Rafa García
Balsa de éideres comunes © Rafa García

El puerto estaba animado con especies como gaviota polar Larus glaucoides, haveldas Clangula hyemalis, éider común Somateria mollisima, éider de Steller Polysticta stelleri y unas, muy fotogénicas, gaviotas tridáctilas Rissa tridactyla revoloteando en el puerto, entre otras.

Gaviota polar © Rafa García
Havelda © Rafa García
Éider común © Rafa García
Gaviota tridáctila © Rafa García

Gaviota tridáctila © Rafa García

Gaviota tridáctila © Rafa García
Gaviota tridáctila © Rafa García
Gaviota tridáctila © Rafa García
Mientras observábamos y buscábamos aves localizamos un zorro en las cercanía

Zorro © Rafa García
Zorro © Rafa García
Zorro © Rafa García
Zorro © Rafa García
Sin embargo, la especie estrella del puerto fue el éider real Somateria spectabilis con dos machos como protagonistas en los puntos de mira de cámaras y telescopios que se dejaron ver a muy buena distancia.

Éider real © Rafa García
Éider real © Rafa García
Éider real © Rafa García
Éider real © Rafa García
Éider real © Rafa García
Éider real © Rafa García
Éider creal © Rafa García

De regreso a Kongsfjord nos deleitamos con el paisaje nevado y nuevas observaciones de raposos.

© Rafa García
© Rafa García
© Rafa García
© Rafa García
Zorro © Rafa García
Zorro © Rafa García

Bahía de Kongsfjord © Rafa García
Alojamiento (Recepción) en Kongsfjord © Rafa García
Alojamiento en Kongsfjord © Rafa García
La hora de irse a descansar se fue retrasando motivados por la idea de poder contemplar la aurora boreal. Toño y yo permanecíamos frente a una ventana observando el cielo nocturno mientras Asier, Roberto y Jesús ya estaban en la horizontal. La oscuridad parecía no llegar pero pasada la una de la madrugada Toño observó algo extraño en el cielo y salió al exterior a verlo mejor mientras yo fui a coger la cámara. Toño entró, entonces, gritando ¡¡ la aurora, la aurora!!. Hubo alguien que cayó al suelo saltando de la cama del susto. Una vez fuera la incipiente aurora se había disipado. Solo Toño y Jesús apreciaron brevemente algún halo luminoso.

1 comentario:

Pablo Barrena dijo...

Sin palabras, Rafa. Una absoluta maravilla. Envidia a raudales...