30.10.11

29.10.2011 La Janda

Hoy en compañía de Manuel Jiménez nos acercamos a la Janda con el objetivo de intentar localizar los aguiluchos papialbos Circus macrourus que días atrás se vieran en este paraje de la Janda (David Cuenca 26.10.2011).

Llegamos alrededor de las 11:30 de la mañana, el día soleado con algunas nubes y agradable temperatura.

Muchas de las tablas de arroz habían sido segadas o lo estaban siendo. En ningún caso, no había ninguna recientemente fangueada, es decir, roturada tras la cosecha. En cuyo caso, la disponibilidad de alimento hubiera atraído a ciertas especies. No obstante, se congregaban buenos grupos de cigüeñas blancas acompañadas en menor número de garcillas bueyeras, garcetas comunes, garzas reales y alguna garceta grande. Echamos de menos calamones y moritos, junto a alguna cigüeña negra.

Elanio común en un cernido de caza © Rafa García

Íbamos recorriendo el carril principal lentamente escudriñando el canal de drenaje paralelo y las parcelas tanto a derecha como a izquierda, así como los apoyos y tendidos de electricidad.

En uno de los tarajes del canal observamos un joven martinete que no dejó fotografiarse al esconderse en la parte posterior del entramado de ramas de la base. Aprovechamos para bajar del vehículo, montar teles e inspeccionar a mayor distancia. Algún grupo pequeño de grullas en vuelo, un ratonero común, un elanio en un salvapájaros, un grupo familiar de gallinetas pero ni rastros de aguiluchos.

Unos metros más adelante coincidimos con Andy Paterson con quien compartimos gran parte de la jornada. Su objetivo también era la observación de los aguiluchos papialbos. Había iniciado el recorrido sobre las 10:30 sin éxito con la especie. Así que éramos tres pares de ojos en su búsqueda.

Busardo ratonero © Rafa García

Realizamos varias paradas intermedias en las que disfrutábamos de la presencia de elanios, cernícalos vulgares, águila culebrera, ratoneros, aguiluchos laguneros y un primer aguilucho de obispillo blanco que fue identificado como hembra adulta de pálido.

Busardo ratonero © Rafa García

Dejamos el carril principal para tomar a la derecha el carril hacia el Cortijo de la Mediana, entre sauces y álamos blancos la algarabía de bandos de gorriones morunos. Realizamos otra parada en el Puente Compuerta de la Charca donde recientemente se había visto un avetoro Botaurus stellaris según nos comenta Andy. Solo pudimos ver un nutrido grupo de ánades azulones muy apacibles. En este punto coincidió nuestro amigo José María Fdez. Zapata disfrutando de una jornada de pajareo acompañado de su señora.

Gorriones morunos © Rafa García

Seguimos los tres la ruta y paramos junto al cerro Cabeza con una buena visión del Llano de los Toriles y la Mediana cuya cobertura vegetal (alfalfa Medicago sativa L.) era propicia para micromamíferos y por ende para la presencia de sus predadores alados. En este caso, tras un par de elanios que cazaban a la par y en los que uno de ellos se llevó su recompensa en forma de ratón, hizo acto de presencia un aguilucho que con ciertas dudas por la distancia de observación se podría determinar como una posible hembra adulta de aguilucho papialbo. (Nota: Posteriormente el 8 de diciembre de 2011 también en la Janda, Eduardo Amengual y Javier Elorriaga fotografían una hembra adulta de aguilucho papialbo además del juvenil de aguilucho papialbo que citamos más abajo)

Elanios de caza © Rafa García

Tras un tiempo en "stand by" decidimos continuar para comer una vez pasado el cortijo de la Mediana. La presencia de cazadores y la escasa cobertura vegetal nos hizo decidirnos por regresar de nuevo al punto anterior tras reponer fuerzas. En el camino Andy tuvo un confiado lagarto ocelado que se pensó un rato abandonar el asfalto. La misma suerte no corrió otro congénere y acabó atropellado.

De nuevo, con algo de calor, estábamos frente a los Llanos de los Toriles. Andy comentó que aguantaría hasta las 16:30 pues tenía dos horas de regreso a casa. Volvieron a pasar nuevamente varios aguiluchos, en este caso un aguilucho lagunero joven, cuatro aguiluchos pálidos, uno de ellos un macho adulto.

Aguilucho pálido hembra adulta © Rafa García

Aguilucho pálido hembra adulta © Rafa García

En este tiempo se cruza con nosotros José Luis Garzón acompañado de Jus Pérez que nos comenta que estábamos en la zona donde se vieron los aguiluchos papialbos y que él intentaba verlos de nuevo, al menos, el macho adulto. Nos pasamos los teléfonos para comunicarnos por si los detectábamos.

Mientras compartíamos observaciones y charlas, de repente y al unísono los faisanes camuflados entre la vegetación comenzaron a reclamar unos segundos quedándose de nuevo en silencio. Atónitos ante esta alarma natural prospectamos sin suerte el cielo por si descubríamos el agente causante de dicho revuelo. A los 15 o 20 minutos de nuevo los mismos protagonistas, los faisanes y su reclamo. Seguimos sin ver nada. A los pocos minutos, observé un águila imperial en la lejanía que de buenas a primera dejó de ciclear para tirarse en picado hacia nosotros, dí la voz de alarma para que Manuel y Andy la intentasen pillar. Yo la seguí con el tele descendiendo con las alas plegadas frente a mí hasta que llegó al suelo momento en el que un afortunado faisán se libro de las inexpertas garras de esta joven águila. Frustrada se posó en un apoyo de luz cercano y aunque a contraluz dejó que observásemos sus majestuosidad. Por nuestra parte ya teníamos el misterio resuelto a la alerta de los faisanes.

Águila imperial ibérica juvenil © Rafa García

Andy tenía que partir hacia Torremolinos y antes de irse nos dejó la premonición de que nosotros no nos iríamos de la Janda sin haber visto al papialbo. Le agradecimos sus palabras y le deseamos suerte en lo que le quedaba de camino por la Janda y de viaje.

Garcilla bueyera entre la alfalfa © Rafa García

Alentados por las palabras de Andy, permanecimos un tiempo más en ese lugar. Manuel divisó sobrevolando la cantera tras el Cortijo de la Mediana una par de águilas perdiceras a las que posteriormente se les agregó un tercer individuo.

Águila perdicera juvenil  © Rafa García

Fue entonces, cuando coincidió la llegada de las entusiastas Birgit y Daniela a las que le comunicamos la observación de estas águilas que no habían divisado aún y que aun en la distancia las disfrutaron de lo lindo antes de aproximarse al cortijo a intentar algunas fotos decentes.

Decidimos, Manuel y yo, iniciar el regreso y descartando la idea de poder ver los aguiluchos papialbos y en el carril principal nos paramos a observar las cosechadoras de arroz trabajando con la intención de ver alguna polluela escondida salir en algún claro, sin suerte, claro, valga la redundancia.

Proseguimos, entonces, hasta llegar a una tabla donde un pequeño grupo de grullas se alimentaban muy confiadas. Bajamos del coche para ubicar teles y apreciar con detalle a jóvenes y adultos.

Grullas comunes juveniles © Rafa García

Grulla común adulto © Rafa García

Grulla común adulto © Rafa García

Unas fotos por aquí y por allá, mientras le comentaba a Manuel que la sorpresa a falta de papialbos sería ver una grulla anillada cuando el había puesto la atención en un aguilucho posado a contralúz que le llamaba la atención, incluso, me dijo que mirase a través de su telescopio pues yo estaba con las grullas. La primera impresión que me dio fue la de un aguilucho lagunero joven pero estaba de espaldas y no esperé a que girase la cabeza, no me di cuenta del obispillo blanco que se entreveía entre las alas. Manuel insistió y y me dijo que lo enfocase con mi tele. El aguilucho giró la cabeza y dejó observar el característico diseño de "boa" oscura y collar blanco a la que hacen referencia las guías para distinguir al joven aguilucho papialbo.

Aguilucho papialbo juvenil © Rafa García

- Sí, ahí está Manuel, el papialbo, no hay duda - En ese momento nos acordamos de Andy y de su premonición. Eran las 18:15. Pensamos si lo habría visto en su camino de vuelta. No teníamos su teléfono aunque si lo tuviésemos no haría caso a ninguna llamada mientras condujera, claro.

Aguilucho papialbo juvenil © Rafa García

Al tiempo llegaban a nuestra altura dos vehículos. Uno de los ocupantes, Gonzalo Gil, preguntó que estábamos observando. Cuando le respondimos, dio la alarma al resto de acompañantes y les permitimos disfrutar del ave a través de nuestros telescopios mientras yo llamaba a José Luis Garzón dándole el aviso del avistamiento. Estaba en las cercanías y no tardó en llegar para poder disfrutarlo junto a Jus.

El aguilucho permaneció posado varios minutos hasta que inició el vuelo para unirse a un grupo de hasta ocho aguiluchos laguneros en una parcela cercana pero más alejada de nuestra posición, pudiendo apreciar su menor tamaño así como su diseño característico.

Cumplido el objetivo ya pensamos en abandonar la Janda cuando recibimos la llamada de Pablo Barrena quien se encontraba anillando con Rafael Sánchez muy cerca. Decidimos por tanto aprovechar el resto de la jornada con ellos. Incrementamos con ello el número de especies observadas, algunas de ellas interesantes como un esmerejón, carricero común, pájaro moscón, pechiazul, escribano palustre e incluso, observando de nuevo una hora más tarde al protagonista de la jornada, el joven aguilucho papialbo.


Para finalizar os dejo la lista de especies observadas:


5 comentarios:

Andy Paterson dijo...

Lo sabía,lo sabía.Irme yo, y ellos tendrían la suerte. ¡Enhorabuena!

ANZAGA dijo...

... dan ganas de apuntarse a una ruta con vosotros...Me ha encantao el relato.

Saludos

Rafa Romero dijo...

Muy buen relato, Rafa. Y enhorabuena por toda la jornada y por ese papialbo, que por cierto parece grandote, ¿será una hembra?

Un saludo

Homo Serranus dijo...

Joder que bicho mas guapo.

capataz Manuel Pajaro dijo...

Magnifico relato de una jornada como tu has dicho Rafa en un mensaje del foro: Memorable, no siempre se besa el santo en este imprevisible mundo de la ornitologia