9.10.11

08.10.2011 Correlimos Pectoral y de Temminck

Acompañado de Manuel Jiménez pudimos realizar una jornada de pajareo con el primer objetivo de visitar la Laguna de la Venta de la Señuela, en Lebrija, donde estos últimos días acogía varias especies neárticas divagantes en la Península: Archibebe patigualdo chico Tringa flavipes (Alfonso Barragán), correlimos pectoral Calidris melanotos y correlimos de Baird Calidris bairdii (Francisco Chiclana y J. A. Lama). El viento constante de Noreste algo fresco no nos dejó disfrutar cien por cien de las observaciones.

Para empezar la ruta decidimos aprovechar el paso por Trebujena para echar un ojo a las Charcas de los Albardones (PN Doñana - Sanlúcar) y Codo de la Esparraguera (Trebujena). Algo de abrigo era necesario he hicimos bien en llevar un forro polar. Destacar en las charcas un nutrido grupo de archibebes oscuros y un bando de espátulas bregando contar el viento. No pudimos confirmar la presencia continuada de archibebe fino y aún más del correlimos canelo que ante la falta de sustrato adecuado por el aumento de agua en el Codo optaría por proseguir viaje.

Continuamos, pues, la marcha hacia la desconocida Laguna de la Venta de la Señuela y por la desconocida también carretera del Práctico que debido a su estado inicial, eso no eran baches eran cráteres lunares, tuvimos que ralentizar la velocidad por el bien de la amortiguación y bajos de mi querido Peugeot.

Nada más llegar a la laguna nos cruzamos con dos compañeros sanluqueños, José Manuel y Tomás Franco que regresaban de ver el Correlimos pectoral. Nos indicaron que en ese momento otro amigo de aficción, Ricardo acompañado de Magda, estaba buscándolo en su zona de querencia. Ya junto a la pareja sevillana, Ricardo dió la voz que tenía al Pectoral en su mira. El ave se movía entre los almajos y eran pocos los momentos que se dejaba ver, desapareciendo a veces de forma prolongada. Estas son las mejores imégenes que pude sacarle:

Correlimos pectoral © Rafa García

Correlimos pectoral © Rafa García

Correlimos pectoral © Rafa García

Nos adelantamos, luego, por el muro hacia la mayor masa de agua donde por las orillas fangosas se movían pequeños correlimos. No eran muchos, pero se movían de forma inquieta por los vuelos de ratoneros, milanos y aguiluchos laguneros. Pude localizar un correlimos acicalándose percatándome que sus patas no eran oscuras sino pálidas. Se trataba de un correlimos de Temminck Calidris temminckii, un Bimbo para mi amigo Manuel.

Correlimos de Temminck © Rafa García

En lo que respecta a otras especies destacar la presencia de los tres chorlitejos (Grande, chico y patinegro), agachadizas comunes, andarríos bastardo, cigüeñuelas, correlimos menudos y común, focha, cuchara común, cerceta común, silbón europeo, flamenco,... y gorrión molinero, especie que he observado en contadas ocasiones por la bahía gaditana. Ni rastro del archibebe patigualdo chico y de los correlimos de Baird.

A pesar del viento, decidimos con Ricardo como guía acercarnos al Brazo del Este. Casualmente, a la llegada a este espacio me crucé con José Juan, de Puerto Real, que me reconoció y me llamó por teléfono para confirmarlo aprovechando para intercambiar impresiones. Comentaba que la cosa había estado pobre en el Brazo por las condiciones de viento. Ello lo corroboramos minutos más tarde aunque las labores en una tabla de arroz tras la cosecha había congregado a un numeroso grupo de gaviotas patiamarillas y sombrías, cigüeñas blancas, garcillas y moritos. También merodeaban a la búsqueda de alimento avefrías y lavanderas boyeras. En alguna parada junto a las zonas húmedas del Brazo pillamos somormujos lavancos, azulones, calamones, un águila pescadora. Poco más a destacar, aunque el día no había acabado ornitológicamente. Una vez agradeciendo la compañía de Ricardo y Magda, de regreso, nos propusimos pasar por la playa de Montijo aunque con el hándicap de no conocer la marea.

Los detalles los dejo para la próxima entrada.

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