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21.9.20

05.09.2020 SALIDA PELÁGICA. CHIPIONA

Puerto pesquero y Faro de Chipiona

Hoy fue posible realizar la salida pelágica sin contratiempos. Climatología y estado de la mar propiciaron una buena navegación (Con días sucesivos de fuerte levante, incluso las 24 horas previas, el día de la salida, tuvimos en las primeras horas viento del E (f1-2), luego a lo largo de la travesía rolaría al S (f1) y NW (f1). La mar se mantuvo muy buena y  la visibilidad buena), si bien cambiamos el puerto de Rota por el Puerto de Chipiona, donde CHIPIONA CHARTER tiene su atraque habitual en estas fechas.

Esta vez los embarcados junto a Pepe, el Patrón, fuimos Chari Braza, Chema Lubián, Francisco Mora, Dani Maza, Antonio Benítez, Carlos Moreno, José Manuel Franco y yo, Rafa García. Pasadas las 8:00 de la mañana ya estábamos abandonando la bocana del puerto deportivo-pesquero de Chipiona. Aviones comunes y vencejos moros, con el alba y tras dejar sus nidos, ya se dejaban ver en sus vuelos en busca de alimento. Mientras, a las escolleras llegaban un par de zarapitos trinadores.

 

El rumbo habitual fijado, Oeste - OesteSurOeste. Antes de alcanzar la Baliza del Bajo Salmedina, nos cruzamos con varios charranes patinegros y algunos charranes comunes. En la baliza había apostado un solitario cormorán grande. En unos meses con la llegada de más cormoranes invernantes esta baliza será um punto de descanso muy socorrido para estas aves necesitadas de secar su plumaje varias veces al día.


Un págalo parásito paso a ras por popa, de babor a estribor, nos percatamos de su presencia algo tarde pero las fotos permitieron confirmar su identificación.












Seguidamente, se inició un goteo de observaciones de alcatraces atlánticos, pardelas baleares, pardelas cenicientas, pardela sombría, un correlimós tridáctilo y un chorlitejo grande durante la primera hora. 

El consejo de que en la medida de lo posible se trajera pan revenido o duro para aportar a las gaviotas fue del todo satisfecho. Carlos, el que más, no dudó en pedir sobrante a una panadería y se plantó con un buen saco. Así que como había suficiente decidimos ir soltando conforme avanzábamos para atraer a las gaviotas y, con ello, esperar alguna que otra especie pelágica.









Siendo sábado y sin pesqueros faenando, no se hicieron de rogar las gaviotas, la mayoría jóvenes del año, tanto gaviotas sombrías como gaviotas patiamarillas. Su número fue creciendo de tal forma, que el Charter Chipiona parecía un pseudo arrastrero.













Había que hacer turnos, los brazos empezaban a cansarse del movimiento cuasi mecánico de lanzamiento de trozos de pan. Era grato disfrutar de la cercanía de las gaviotas a pesar de la algarabía formada. Incluso, fueron ganando tal confianza que se posaban en la baranda de popa o se posaban directamente en cubierta o sobre su toldo.

 












La siguiente hora más de lo mismo e igual de entretenida, destacando otra solitaria pardela sombría que como la pprimera, no se dejó fotografiar al pasar raudas y lejanas.





En torno a las dos horas de ruta localizamos un grupo de alcatraces y pardelas sedimentadas por lo que decidimos parar y probar suerte con el primero de los Chum. A pesar de tener concentradas las gaviotas que traíamos en popa apenas se dejó ver nada relevante. Tan solo un tímido paíño europeo que pasó de largo y la visita de un págalo grande, que a la postre nos visitaría de forma intermitente en el resto de la navegación.





Quedaban aún unas horas por amortizar y estábamos a tan solo 60 metros de profundidad.


Proseguimos a la zona de fondeo de los cargueros donde se rondan los 90-100 metros.











Las jóvenes gaviotas nos seguían acompañando y a mediodía,  alcanzada la zona de fondeo y navegar en busca de balsas de pardelas sin éxito, decidimos de nuevo parar para el segundo Chum. Junto al bloque congelado de restos de pescados añadimos una pasta semilíquida macerada y sin congelar durante unos días y a esperar. Parece que funcionó, ¡¡paíño a las 7, dos, no no tres!! Paíños europeos que sí hacían por rondar los alrededores del barco al olor de la mixtura.
















Más paíños, paíños de Wilson. Las cámaras dejaban sonar los disparos en forma de ráfaga una y otra vez.











Reaparecía el págalo grande realizándo pasadas relativamente cerca.





A los minutos se cantaba una pardela capirotada que mostró su contrastada librea para nuestro disfrute.



Una gaviota de Audouin, se apuntó a la gaviotada.



Por un momento, viendo que el bloque de Chum empezaba a desmenuzarse, gran parte de las gaviotas formaron un revuelo entorno al mismo para coger cacho.



El regocijo fue grande con la experiencia del momento, no obstante se vivieron momentos de cierta emoción cuando ya había que tomar la navegación de regreso. Como sobraba aún pan y las gaviotas nos acompañaban, algunos optaron por no lanzarles el pan para su captura al vuelo e, incluso, las y los más atrevida/os  mostrárselo en la mano a ver si lo pillaban, y vaya si lo pillaban.



















Durante la vuelta comentábamos que en esta salida faltaron más observaciones de págalos. Sin embargo, a poca distancia de costa, nos esperaban unos minutos donde nos pudimos recrear con los lances, no de un págalo, sino de tres págalos parásitos que permanecían posados en la superficie del agua y que al divisar acercarse un  grupo de charranes comunes alzaron rápidamente el vuelo hacia las "golondrinas de mar" rompiendo su agrupamiento y provocando que algunos vomitasen sus capturas para, en el aire, piratearlas.

Tras el susto, los charranes optaron por reunirse de nuevo y descansar en superficie.

Recogiéndo los bártulos, una vez llegábamos a puerto, nos percatamos de un grupo de moritos comunes cicleandocon algún vencejo moro cercano.









 

Antes de finalizar, comentar que como en otras salidas estamos observando pardelas muy pálidas en partes inferiores que podrian asimilarse a pardelas baleares/yelkouan posiblemente de la isla de Menorca como las aves de las imágenes previas.

Fue un grato colofón para cerrar esta enésima salida pelágica por aguas del Gólfo de Cádiz  y que, como todas las anteriores, siempre son salidas pelágicas de resultado inesperado, sin garantizar que el rumbo escogido sea el propicio, desconociendo qué número y qué especies de aves vayamos a observar, si ayudará el Chum elaborado a conciencia por muy pestoso y desagradable apariencia que muestre aún congelado...

Lo que no cambiará en ninguna salida pelágica es la disposición, motivación y ganas de todos los que embarcamos, así que apropiándome de una frase de mi buen amigo Gorka Ocio deciros que ¡¡ Estoy muy orgulloso de ustedes y nos vemos en la próxima !!



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